Cambio climático: la mayor amenaza para la salud mundial del siglo XXI

Escrito por Daniela Droppa5/6/2026
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Nunca antes una única amenaza había afectado simultáneamente a los sistemas naturales, económicos y sanitarios con tal rapidez y alcance.

El cambio climático representa hoy en día la mayor amenaza para la salud mundial del siglo XXI, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El calentamiento medio del planeta ya supera en 1,1 °C los niveles preindustriales, y las previsiones apuntan a que alcanzará los 1,5 °C en 2040 si no se reducen drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

Este fenómeno no es solo medioambiental: tiene profundas repercusiones sociales, económicas y sanitarias. Las olas de calor, las sequías, las inundaciones, los incendios forestales, el colapso de los ecosistemas y la expansión de los vectores de enfermedades son algunas de las manifestaciones más visibles de un sistema planetario sometido a un estrés cada vez mayor.

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El concepto «Una sola salud» (One Health)

La salud humana, animal y ambiental no son ámbitos separados, sino facetas de un mismo sistema vivo, interdependiente y frágil.

El enfoque «Una sola salud» (One Health) reconoce que la salud de las personas está intrínsecamente conectada con la salud de los animales y de los ecosistemas. Este concepto fue formalizado por organismos internacionales como la OMS, la FAO y la OIE, y ha cobrado un impulso creciente tras la pandemia de la COVID-19, que ha puesto de manifiesto cómo la degradación medioambiental y la interacción entre humanos y animales pueden desencadenar crisis sanitarias globales.

Los tres pilares interconectados

Salud humana:vigilancia epidemiológica, control de enfermedades emergentes, seguridad alimentaria y nutricional.

Salud animal:control de zoonosis, resistencia a los antimicrobianos, bienestar animal y seguimiento de la fauna silvestre.

Salud ambiental:integridad de los ecosistemas, calidad del agua, biodiversidad y regulación climática.

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¿Por qué «One Health» genera soluciones más eficaces?

El enfoque «One Health» rompe las barreras históricas entre la medicina humana, la medicina veterinaria y las ciencias ambientales. Al integrar la vigilancia epidemiológica, el seguimiento ambiental y la salud animal en sistemas unificados de alerta temprana, es posible:

• Detectar brotes zoonóticos antes de que se conviertan en pandemias.

• Reducir el uso de antibióticos en la ganadería, combatiendo la resistencia a los antimicrobianos.

• Identificar indicadores ambientales tempranos de riesgo sanitario.

• Desarrollar políticas públicas integradas que aborden conjuntamente la salud, el medio ambiente y la agricultura.

La resistencia a los antimicrobianos, por ejemplo, mata a alrededor de 1,3 millones de personas al año y está directamente relacionada con el uso indiscriminado de antibióticos en la ganadería y la agricultura. Solo un enfoque «One Health» —que integre la regulación veterinaria, las prácticas agrícolas y las políticas de salud pública— puede hacer frente a este reto con la eficacia necesaria.

Impactos del clima sobre la «Salud Única»

El cambio climático amplifica los riesgos para la «Salud Única» de múltiples formas simultáneas:

• Expansión geográfica de los vectores: el Aedes aegypti avanza hacia regiones que antes eran frías. El dengue, el zika y el chikungunya llegan a nuevas poblaciones sin inmunidad previa.

• Salud mental: La ecoansiedad, el duelo ecológico, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) tras desastres y la depresión son fenómenos cada vez más frecuentes, especialmente entre las poblaciones indígenas, ribereñas y los jóvenes.

• Seguridad alimentaria: Los elevados niveles de CO₂ reducen el valor nutricional de cultivos básicos como el arroz y el trigo. Las sequías y el calor ponen en peligro cosechas enteras.

• Calidad del agua: Las sequías y la contaminación de los acuíferos afectan directamente a la salud humana y animal, así como a la producción de alimentos.

• Nuevas zoonosis: El deshielo del permafrost puede liberar virus y bacterias extinguidos desde hace milenios, contra los que la humanidad no cuenta con defensas inmunitarias.

Bioeconomía circular: la economía que regenera

La economía del siglo XX se basó en la extracción, el uso y el desecho. La bioeconomía circular propone un sistema en el que nada es residuo: todo vuelve al ciclo de la vida.

Economía lineal frente a bioeconomía circular

La economía lineal sigue el patrón «extraer → producir → desechar», lo que genera enormes pasivos medioambientales: emisiones de carbono, contaminación de suelos y océanos, deforestación y colapso de los ecosistemas. La bioeconomía circular rompe con este paradigma al integrar los principios de la economía circular con el uso sostenible de los recursos biológicos.

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La bioeconomía y Brasil

Para Brasil, que alberga cerca del 20 % de la biodiversidad mundial, la bioeconomía no es solo una oportunidad, sino una ventaja comparativa única e histórica. El bosque en pie tiene más valor que el talado: los productos de la sociobiodiversidad, los biofármacos, el ecoturismo, los pagos por servicios medioambientales y la biotecnología son vectores de una economía que crece sin destruir.

Biofármacos:Más del 50 % de los medicamentos aprobados proceden de compuestos naturales. Los bosques preservados son laboratorios vivos de moléculas terapéuticas aún desconocidas para la ciencia.

Bioinsumos:La sustitución de los agroquímicos sintéticos por bioinsumos reduce la contaminación del suelo y el agua, así como la exposición humana a toxinas, lo que repercute positivamente en la salud de las poblaciones rurales.

Biorrefinerías:Las cáscaras, los bagazos y los subproductos agroindustriales se convierten en insumos para la bioenergía, los bioplásticos y los ingredientes funcionales, cerrando así el ciclo productivo.

Carbono y servicios medioambientales:Los mercados de carbono remuneran la preservación forestal, creando incentivos económicos para la conservación.

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La agenda ESG como motor del cambio sistémico

La agenda ESG no es solo información corporativa: es el lenguaje que traduce la urgencia climática y sanitaria al mundo de los negocios, el capital y las políticas públicas.

La agenda ESG (Environmental, Social, Governance) representa la convergencia entre la presión de los inversores, la creciente regulación y la demanda de la sociedad de que las empresas internalicen sus externalidades medioambientales y sociales. En el contexto del cambio climático y la «Salud Única», el ESG ofrece las herramientas de medición, gobernanza y financiación necesarias para que la transición sostenible se produzca a gran escala.

 

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ESG y la «Salud Única»: la conexión estratégica

El pilar «E» exige que las empresas identifiquen y reduzcan los impactos sobre los ecosistemas, lo que está directamente relacionado con la prevención de pandemias y la protección de la salud pública. El pilar «S» adquiere una nueva dimensión cuando comprendemos que las poblaciones más vulnerables son las más expuestas a la degradación medioambiental y a las enfermedades emergentes. Y la gobernanza «G» determina si los compromisos asumidos son reales o mero «greenwashing».

Las empresas de los sectores agroindustrial, minero, energético y sanitario que adoptan genuinamente los criterios ESG deben incorporar la perspectiva de la «Salud Única» en sus análisis de materialidad, evaluando los riesgos de zoonosis, el impacto en los ecosistemas reguladores de enfermedades, la resistencia a los antimicrobianos y la seguridad alimentaria como variables centrales del negocio.

Marcos y tendencias normativas

TCFD (Task Force on Climate-related Financial Disclosures):divulgación de los riesgos climáticos físicos y de transición a los inversores.

TNFD (Taskforce on Nature-related Financial Disclosures):ampliación del TCFD a los riesgos relacionados con la naturaleza y la biodiversidad.

CSRD (Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad):obligatoriedad de la información ESG en Europa, con aplicación a las empresas que operan en el bloque.

ISSB (International Sustainability Standards Board):normas globales de divulgación de información sobre sostenibilidad en convergencia con las NIIF.

Brasil:Resolución CMN 4.945 para el sector financiero y una creciente demanda del mercado de informes integrados alineados con la GRI y los ODS de la ONU.

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Cómo actuar ahora para frenar el calentamiento global

La ventana de oportunidad está abierta, pero se está cerrando rápidamente. Cada décima de grado menos de calentamiento supone menos muertes, menos pandemias y menos colapsos ecosistémicos.

El IPCC es inequívoco: para limitar el calentamiento a 1,5 °C, las emisiones globales deben reducirse en un 43 % para 2030 con respecto a 2019. Vamos con retraso. Pero las soluciones existen: lo que falta es voluntad política, capital bien asignado y acción colectiva en todos los ámbitos de la sociedad.

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Acciones prioritarias en el contexto de la «Salud Única» y la bioeconomía

1. Reducir a cero la deforestación y restaurar los ecosistemas

La protección de los bosques y la reforestación son las medidas de mayor impacto simultáneo: capturan carbono, preservan la biodiversidad, regulan el ciclo del agua, reducen el riesgo de zoonosis y mantienen los servicios ecosistémicos esenciales para la salud humana. La restauración de 1.000 millones de hectáreas degradadas podría capturar hasta 205 gigatoneladas de carbono, según estimaciones conservadoras.

2. Acelerar la transición energética

La sustitución de los combustibles fósiles por energías renovables (solar, eólica, hidrógeno verde) es la vía más directa para reducir las emisiones de CO₂ y metano. En Brasil, la expansión de la energía eólica y solar marina y la producción de combustible de aviación sostenible (SAF) a partir de biomasa son oportunidades concretas de bioeconomía circular que generan empleo e ingresos.

3. Transformar la agricultura y la ganadería

La agricultura y la ganadería representan alrededor del 25 % de las emisiones globales. La transición hacia sistemas agroecológicos, el uso de bioinsumos, la integración de cultivos, ganadería y bosques (iLPF) y la reducción del desperdicio alimentario son estrategias de triple impacto: reducen las emisiones, protegen la salud y fortalecen la bioeconomía.

4. Implementar sistemas integrados de vigilancia «One Health»

Invertir en sistemas nacionales y globales de alerta temprana que integren datos sobre la salud humana, animal y ambiental es una de las medidas más rentables disponibles. Se estima que el coste de prevenir una pandemia es entre 500 y 1 000 veces menor que el coste de hacer frente a ella.

5. Movilizar financiación sostenible

La alineación de los flujos financieros con la sostenibilidad —a través de bonos verdes, taxonomías climáticas, fijación de precios del carbono y desinversión en combustibles fósiles— es una condición necesaria para ampliar la escala de las soluciones. Brasil tiene una oportunidad única de liderar un mercado voluntario de carbono sólido y de gran integridad.

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Síntesis: Un llamamiento a la acción integrada

Hacer frente al cambio climático, proteger la salud del planeta y construir una economía regenerativa no son agendas separadas, sino caras de un mismo imperativo histórico.

El enfoque de «Salud Única» ofrece el marco conceptual para comprender que la próxima pandemia, el avance del dengue, la crisis de la resistencia a los antimicrobianos y los fenómenos climáticos extremos son síntomas de un mismo diagnóstico: la ruptura de la relación entre la humanidad, los animales y los ecosistemas.

La bioeconomía circular marca el camino económico: es posible prosperar manteniendo intactos los ecosistemas, y esa integridad es, en sí misma, una inversión en salud pública. Y la agenda ESG proporciona las herramientas de medición, gobernanza y financiación para que esta transición se produzca a escala empresarial y de mercado.

Un país con la biodiversidad, la extensión territorial y el potencial biotecnológico de Brasil tiene una responsabilidad y una oportunidad únicas. Las políticas sanitarias, medioambientales y económicas deben converger, y el enfoque «One Health», basado en una bioeconomía circular y guiado por sólidos indicadores ESG, es la hoja de ruta más completa disponible para este viaje.

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